FLORA Y FAUNA DE NUEVO BAZTÁN

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Fauna

Es sorprendente el grado de conservación que mantienen aún los diferentes ecosistemas que dominan en la comarca del arroyo Vega. En cuanto a la avifauna, los sotos fluviales acogen numerosas especies, tanto invernantes como estivales, encontrando en las torrenteras alimento y refugio. Arrendajos, mirlos, acentores y ruiseñores bastardos serán (entre otros muchos) de los más fáciles de observar o escuchar por el visitante, mientras que los más afortunados llegarán a presenciar el cicleo del águila real, o el rápido aleteo del azor saliendo de la espesura. Y en las noches de verano, un silbido peculiar resonará por doquier:  la llegada de los autillos unirá su canto con el del señor de la noche, el gran Búho real (Bubo bubo).

Este paisaje de quejigos,  campiña y barranqueras acoge a una  comunidad de mamíferos muy bien nutrida,  y con las últimas sombras del atardecer, el paseante más discreto tal vez pueda llegar a disfrutar del fugaz campeo del gato montés, o al astuto zorro sorprendido en medio de una trocha. No será difícil cruzarse en el borde del quejigar con algún corzo, y guardando el merecido silencio, una piara de jabalíes aparecerán hozando en el borde de los densos zarzales y saúcos.

Ocultas por la noche, ginetas y garduñas iniciarán sus recorridos en busca de pajarillos durmientes en la arboleda, y tan sólo sus restos (huellas y excrementos) darán  testimonio de su presencia.

Hubo mejores años que los presentes para especies tan cinegéticas como el conejo o la liebre, pero aún perviven poblaciones de ambas especies, siendo su número muy fluctuante de año en año.

Flora

En cuanto a las comunidades vegetales dominantes, cabe destacar diferentes asociaciones botánicas, dependiendo principalmente de la altitud y de la incidencia lumínica (solanas y umbrías). De este modo, y tras la catastrófica acción que supuso la aparición de la grafiosis (en los años 80) que ocasionó la práctica desaparición de todos los olmos de la zona, las principales formaciones boscosas dentro del valle del arroyo Vega tendrán al quejigo como especie dominante, apareciendo la encina como principal en las laderas de solana, así como en lo alto de la paramera.

Aún perviven pequeños “bosquetes islas” que testimoniarían el antiguo encinar de llanura que cubría todos estos territorios. También perviven en el interior del valle pequeños bosquetes relictos de Arces de Montpellier (supervivientes de la época de las glaciaciones). El sotobosque está dominado por la coscoja, acompañada en algunas zona del valle por manchas de jaral.

Los sotos de riberas y barranqueras (con formaciones mixtas de carrizos, zarzales y abundantes saúcos) aparecerán ante el caminante como auténticas “murallas verdes” en algunos tramos; pero será la comunidad florística la que más sorprenda al visitante, destacando diversas especies de orquídeas y otras flores de vistosos colores (como peonías, lavandas, etc…) creando ante la vista polícromas alfombras de aroma primaveral.

CRÉDITOS

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